Mostrando entradas con la etiqueta 18 de Julio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 18 de Julio. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de enero de 2012

Fraga: "La mejor parte del país fue la que se alzó el 18 de julio"

Ministro con Franco, Manuel Fraga siempre reivindicó el golpe de Estado de 1936.

PÚBLICO.ES Madrid 15/01/2012 23:45 Actualizado: 16/01/2012 09:02

Francisco Franco saluda a Manuel fraga Iribarne. EFE

Francisco Franco saluda a Manuel fraga Iribarne. EFE

"Es evidente que el glorioso alzamiento popular del 18 de julio de 1936 fue uno de los más simpáticos movimientos político-sociales de que el mundo tiene memoria. Los observadores imparciales y el historiador objetivo han de reconocer que la mayor y la mejor parte del país fue la que se alzó, el 18 de julio, contra un Gobierno ilegal y corrompido, que preparaba la más siniestra de las revoluciones rojas desde el poder".

La frase la escribió Manuel Fraga Iribarne, muerto hoy en Madrid a los 89 años, hace poco más de 50 desde la Oficina de Información Diplomática. Gran defensor de la dictadura franquista, que nunca llegó a condenar de forma expresa —tampoco lo ha hecho el partido que fundó, AP, transformado luego en el PP—, inicio su carrera política subido a la ola del golpe de Estado de 1936. Ocupó el Ministerio de Información y Turismo entre 1962 y 1969, siete años marcados por la Ley de Prensa, la censura y el fomento del turismo —incluso bañándose en Palomares para corroborar que las aguas no estaban contaminadas de radioactividad— como una de las bases de la economía española.

Durante el periodo en el que Fraga fue ministro se produjo el fusilamiento, en 1963, del dirigente comunista Julián Grimau tras un proceso carente de pruebas acusatorias de unos presuntos delitos ocurridos treinta años antes, durante la Guerra Civil.

Al ser detenido, Grimau fue detenido y trasladado a la Dirección General de Seguridad. Allí fue arrojado a un callejón desde un segundo piso, una caída que le produjo graves lesiones en el cráneo y en ambas muñecas. Según el relato de Grimau, en un momento de la sesión de tortura a la que fue sometido por sus interrogadores, fue agarrado y arrojado por la ventana. Estaba esposado con las manos delante. El ministro de Información, Fraga, aseguró que Grimau recibió un trato exquisito y que en un momento de su interrogatorio se encaramó a una silla, abrió la ventana y se arrojó por ella de forma "inexplicable" y por voluntad propia.

Ruano

Hubo más: el 17 de enero de 1969 fueron detenidos en Madrid cuatro estudiantes acusados de haber repartido propaganda contra el régimen franquista: Enrique Ruano, María Dolores González Ruiz, Abilio Villena y José Bailo. Ruano emula a Grimau: muere en el acto tras caer al patio interior del piso de la calle de General Mola donde había sido trasladado por la policía para efectuar un registro.

En 2007 dijo que el franquismo "sentó las bases para una España con más orden"

Fraga intentó por todos los medios atribuir la causa de la muerte a la debilidad psicológica del detenido. Para ello presenta un supuesto “diario” del estudiante en el que, según el entonces ministro de Información y Turismo, se demuestra que Ruano sufría fuertes depresiones y estaba obsesión por el suicidio.

Los sucesos de Vitoria

Asimismo, Manuel Fraga era responsable de la Policía como ministro de la Gobernación durante los sucesos de Vitoria de marzo de 1976, en los que cinco trabajadores fueron asesinados y otros cien heridos por la Policía Armada.

El 3 de marzo de 1976 era una fecha señalada en Vitoria. En enero, unos 6.000 trabajadores habían iniciado una huelga contra del decreto de topes salariales y en defensa de mejores condiciones de trabajo, y aquel día el paro era total. A las cinco de la tarde estaba convocada una asamblea general en el lugar de costumbre, la iglesia de Zaramaga. Pero, en aquella ocasión, la Policía no estaba por la labor. Al menos, eso cabe deducir de una conversación grabada entre un mando y un agente que aún se conserva. "Haga lo que le había dicho"... "­Si me marcho de aquí, se me van a escapar de la iglesia"... ­"Oye, no interesa que se vayan de ahí"... "Mándenos refuerzos, si no, no hacemos nada; si no, nos marchamos de aquí; si no, vamos a tener que emplear las armas de fuego". Y así fue.

La Policía asaltó la iglesia con 5.000 almas en su interior con gases lacrimógenos y material antidisturbio. Muchos de los congregados, presos del pánico, intentaron escapar por las salidas laterales y la puerta principal, donde les esperaban los agentes y sus disparos indiscriminados. Las balas ciegas segaron la vida de cinco personas: Pedro María Martínez Ocio, de 27 años; Francisco Aznar Clemente, de 17 años; Romualdo Barroso Chaparro, de 19 años; José Castillo, de 32 años; y Bienvenido Pereda, de 30 años. Otras cien personas cayeron heridas."¡Buen servicio!", dejó grabado un mando policial. "­Dile a Salinas que hemos contribuido a la paliza más grande de la historia. ­Aquí ha habido una masacre... ­Pero, de verdad, una masacre".

No será investigado

La muerte de Fraga se produce apenas unos pocos días después de que la Comisión por la Recuperación da Memoria Histórica (CRMH) de A Coruña intentara que el ministro franquista formara parte de la causa que instruye la jueza argentina María Servini por los crímenes del franquismo.

Una época que, según dijo Fraga en 2007, sentó "las bases para una España con más orden". Para ensalzar la figura del caudillo el expresidente gallego llegó a recordar lo que en su día ocurrió en Francia con Napoleón. "Al día siguiente de matarlo era un estropajo, pero cincuenta años después lo trajeron a París, es su héroe nacional y preside el Panteón de Hombres Ilustres", evocó para matizar: "No digo que con Franco vaya a ocurrir lo mismo, sino que las figuras de ese calibre no se pueden juzgar hasta pasado un cierto tiempo".

jueves, 8 de septiembre de 2011

18 de Julio

Publicado en El Barquito de Nuez el 18 de julio de 2011.
.
Hace setenta y cinco años, unos cuantos (en representación de otros tantos, ocultos como de costumbre) le robaron sus armas a todo un pueblo y las voltearon en su contra. Nada nuevo. Hasta que recordamos que aquel pueblo no sólo no se agachó sino que alzó la voz y no se calló (ni cayó) ni al verse abandonado por todo y por todos, al contrario, continuó gritando entre aciertos y errores, defendiendo lo que con su sangre de todos los siglos se había ganado ya.
La muerte también tiene su talón de Aquiles, lo puede todo sólo si el olvido la acompaña. Para que el grito que ahora todos quieren ignorar no quepa en un diccionario biográfico, basta con que los que de la tragedia nacimos no olvidemos nunca nuestra extraordinaria suerte -que a ellos no acompañó, ni por su ausencia los amedrentó-, y que lejos de convertirla en motivo o justificación para la apatía, sea el aire que se necesita para expulsar cada palabra con fuerza, y así siempre irá por nuestra cuenta que, hasta que las leyes -y no sólo la Historia, que ya lo ha hecho- pongan a cada quien en su sitio, ninguna fecha como la de hoy tenga un sólo minuto de silencio en ningún lugar, todo lo contrario: el grito en el cielo, el grito en la tierra o allí en donde haga falta, hasta que por fin ya no haga falta más y, entonces sí, podamos dejarlos descansar.


“En 1936, el pueblo español tomó la palabra, por primera vez en la Historia. Instintivamente, atacó primero a la Iglesia y a los grandes propietarios, representantes de una antiquísima oposición. Quemando las iglesias y los conventos, matando a los sacerdotes, el pueblo designaba con toda claridad a su enemigo hereditario.
Del otro lado, del lado fascista, los crímenes eran cometidos por españoles más ricos y más cultivados. Eran cometidos -el ejemplo de Calanda puede extenderse a toda España- en mayor número, sin verdadera necesidad, con una frialdad mortal.
Eso me permite decir hoy con cierta serenidad que, en el fondo, el pueblo es más generoso. A nadie se le escapaban las razones que tenía para sublevarse. Si durante los primeros meses de la guerra me horrorizaron ciertos excesos cometidos en el lado republicano (nunca he intentado ocultarlos), muy pronto, a partir de noviembre de 1936, se instauró un orden legal y cesaron las ejecuciones sumarias. Por lo demás, nosotros hacíamos la guerra contra los rebeldes.
Toda mi vida me ha impresionado enormemente la famosa fotografía en que, ante la catedral de Santiago de Compostela, se ve a unos dignatarios eclesiásticos, revestidos con sus ornamentos sacerdotales, haciendo el saludo fascista junto a varios oficiales. Dios y la patria están allí codo con codo. No nos traían más que represión y sangre. (...)
Lo que me digo ahora, mecido por los sueños de mi inofensivo nihilismo, es que el mayor desahogo económico y la cultura más desarrollada que se encontraban al otro lado, en el lado franquista, hubieran debido limitar el horror. Pero no fue así. Por esta razón, a solas con mi dry-martini, dudo de las ventajas del dinero y de las ventajas de la cultura.”

- Luis Buñuel (Calanda, España 1900 -
Ciudad de México 1983), Mi Último Suspiro (1982).


---------------------------
.
Juan C. Muñoz,
Ciudad de México,
lunes,
dieciocho de julio
de dos mil once.

---------------------------
.